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ENTRELÍNEAS | Oposición de juguete

Por Jorge Ceballos

El año preelectoral en Chiapas inició con la oposición prácticamente desaparecida. Existen los partidos opositores al régimen porque se encuentran desde hace varios años administrando sus derrotas, las cuales, les permiten obtener prerrogativas públicas que les conceden a sus liderazgos no vivir en el error de estar fuera del presupuesto.

Si a nivel nacional el panorama para las principales fuerzas contrarias al régimen no es tan halagador, en el plano local la situación simplemente está para llorar. Para la elección intermedia del siguiente año se prevé que la mayoría de los triunfos lo obtengan las fuerzas políticas que integran la coalición gobernante -Morena-PT-PVEM-.

Con una oposición ramplona y simplemente desaparecida de las preferencias ciudadanas, los liderazgos del PRI. PAN y MC simplemente brillan por su ineficacia operativa y por la nula penetración entre los chiapanecos.

Si analizamos la situación que guardan los partidos de oposición en la entidad nos damos cuenta de que simplemente el trabajo de esas fuerzas políticas no cumple las expectativas de crecimiento que se requieren para lograr dar la campanada y generar preocupación entre los mandamás de Morena y aliados.

Mientras que la oposición fenece diariamente en Morena sus liderazgos se encuentran en una constante de trabajo y convencimiento que les permita seguir siendo la primera fuerza política de nuestra entidad. A diario en toda la geografía estatal la operatividad de los militantes del partido fundado por Andrés Manuel López Obrador se nota con las brigadas y las asambleas informativas, en tanto que sus adversarios permanecen prácticamente estáticos, la mayor parte del tiempo quejándose de la falta de recursos para poder operar políticamente.

Por ejemplo, el trabajo político del PAN -principal adversario de Morena- se traduce a la realización de ruedas de prensa por parte de una dirigencia grisácea que traslada al plano local las directrices que a nivel nacional les dictan.

En el PAN de Chiapas han tenido que recurrir a resucitar a actores políticos del pasado como Diego Valera y Emilio Salazar Farias, éste último luego de varias derrotas a cuesta regresó al albiazul al no tener oportunidad en el PVEM en donde logro ser diputado local y federal.

Por parte del otrora partido hegemónico en nuestro país, el PRI, la situación es más que patética, al dirigente estatal Rubén Zuarth Esquinca también le ha dado por emprender la política celestial, esto por aquello de querer resucitar a personajes que aparentemente estaban políticamente muertos.

Un ejemplo claro de la actitud patética del dirigente priista chiapaneco es el tener que ir a sacar de su rancho y de la jubilación política al líder azucarero Jesús Orantes, quien apenas en 2018 participó como candidato independiente a la gubernatura, obteniendo número para el olvido y la vergüenza.

Pero, además, la ceguera o soberbia política de Rubén Zuarth no le permite ver que la participación de Jesús Orantes en un encuentro del tricolor es más inestable que el peso mexicano, porque tan solo hay que recordar dos cosas: el hijo del veterano político de Pujiltic es actualmente alcalde de Villa las Rosas y llegó abanderando a Morena. El segundo punto no menos importante, es que Chus Orantes se la jugó con todo con el actual gobernador Eduardo Ramírez Aguilar… Hasta la próxima.

FuenteEspecial Facetux Chiapas
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